
El presidente de Argentina, Javier Milei, lideró un breve acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en la Plaza San Martín, en el barrio de Retiro.
En el evento estuvo acompañado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el ministro de Defensa, Luis Petri. La vicepresidenta Victoria Villarruel, en cambio, participó en el acto central realizado en Tierra del Fuego.
Durante su discurso, Milei rindió homenaje a los caídos en la guerra de 1982, calificándolos de “héroes que dieron su vida por la Patria”. No obstante, sus declaraciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas generaron reacciones encontradas. El mandatario aseguró que el reclamo debe ser realizado por un gobierno “no corrupto” y que no establezca alianzas “con dictadores”, ya que, según él, de otra manera “es poco serio”.
Uno de los puntos más controvertidos de su discurso fue su referencia al voto de los kelpers, como se conoce a los habitantes británicos de las Islas Malvinas. “El voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Buscamos ser una potencia para que ellos prefieran ser argentinos”, sostuvo Milei, dando a entender implícitamente el derecho a la autodeterminación de los pobladores, una posición contraria a la tradición diplomática argentina sobre la soberanía del archipiélago.
Reacciones de la oposición y el impacto en la ciudadanía
Las declaraciones del presidente no tardaron en generar críticas de la oposición. Desde el peronismo, el diputado Agustín Rossi afirmó que “el planteo de Milei pone en riesgo la posición histórica de Argentina en el escenario internacional”. Por su parte, la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner publicó en sus redes que “ningún país serio negocia su soberanía en términos de preferencias individuales”.
Incluso dentro de sectores afines al gobierno hubo reparos. El exministro de Defensa y actual senador, Ricardo Bussi, aseguró que “la soberanía es irrenunciable y no depende de la voluntad de los ocupantes”.
Por otro lado, asociaciones de excombatientes también expresaron su descontento. “Nuestro reclamo es por el derecho soberano de la Argentina, no por convencer a los kelpers de que nos acepten”, afirmó Mario Volpe, representante del Centro de Excombatientes de Malvinas en La Plata.
En la opinión pública, el tema despertó amplio debate. Mientras algunos sectores libertarios respaldaron la idea de que Argentina debe fortalecerse económicamente para ser más atractiva a los malvinenses, otros consideraron que la postura de Milei diluye la firmeza del reclamo soberano.
A nivel internacional, el Reino Unido no realizó comentarios oficiales, pero analistas políticos británicos consideran que la postura de Milei podría ser vista como una “señal de debilidad” en la negociación sobre las Islas.
Con estas declaraciones, el gobierno de Milei suma un nuevo frente de debate sobre la política exterior argentina, en medio de un complejo contexto económico y social.